¿Por qué escribir?
Porque, como escribió Juan José Millás, «la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas».
No soy una escritora. No poseo la imaginación necesaria para crear mundos nuevos, personajes inolvidables o historias capaces de transportar al lector a otras dimensiones. Esa es una habilidad que admiro profundamente en mi marido que es escritor, y en tantas personas que logran transmitir emociones e ideas a través de novelas, cuentos, poemas o relatos.
Mi camino ha sido otro. Por mi formación como abogada y mi amor por la literatura, siempre me he sentido más cercana a la crónica que a la ficción. Me resulta natural observar, recordar y relatar acontecimientos. Dar testimonio de lo vivido. Contar los hechos tal como ocurrieron y expresar con honestidad lo que sentí al atravesarlos.
Esa misma sinceridad me ha ocasionado incomprensiones y malentendidos, pero nunca he sabido hacerlo de otra manera.
Desde que tengo memoria me ha gustado entender el porqué de las cosas y esta inquietud me ha llevado a indagar, cuestionar, buscar respuestas en diferentes ámbitos, corrientes filosóficas, culturas…
Hoy, después de sesenta años de vida, estoy convencida de que una de las tareas más importantes que tenemos como seres humanos es aprender a encontrar un equilibrio interior. Algunos lo llaman serenidad, otros, paz, tal vez sea simplemente madurez.
Creo que, para lograrlo, se hace necesario mirar hacia dentro, aceptar nuestra historia, reconocer nuestras emociones, buscar las respuestas en nuestro interior, espíritu, alma, conciencia…, como cada uno prefiera llamarlo.
Durante años he compartido con familiares y amigos aquello que me ha resultado válido, que me ha ayudado a crecer, comprender, encontrar sentido, y es solo esto lo que pretendo con mi blog.
No escribo para enseñar ni para convencer. No tengo anhelos de gloria o reconocimiento. Es simplemente mi manera de hacer catarsis, mi deseo de dejar constancia de algunas de mis experiencias, alegrías y tristezas, aciertos y errores. De aquello que me hizo crecer y también de aquello que me rompió.
Esta es mi historia, mi experiencia de vida, ahora la comparto contigo.