Frida
De los folletos Enfermos Famosos a la exposición del Mudec: Frida Kahlo, ídola, y el permiso de desnudar el alma.
Mi padre trabajó toda su vida en el Banco de la República, banco central de Colombia, desempeñándose como Coordinador Médico. En aquel entonces los laboratorios farmacéuticos tenían como promotores de sus nuevos productos o medicamentos a los Visitadores Médicos. Dado que mi padre era el filtro para poder acceder a los galenos, siempre le regalaban agendas, almanaques, pisapapeles y demás artículos publicitarios. Alguno de los laboratorios le obsequiaba unos folletos titulados Enfermos Famosos, en los que relataban la historia de algún personaje conocido que padecía o sufría algún mal o enfermedad. Mi papá sabía que yo devoraba cuanto caía en mis manos, así que me los llevaba a mí, y fue por este medio como en mi adolescencia supe de la existencia de Frida Kahlo.
En ese momento yo ignoraba de quién se trataba, pero me conmovió su trágica historia. En su infancia había sufrido de poliomielitis y en su juventud tuvo un fatal accidente cuando el autobús en que viajaba fue arrollado por un tranvía, sufriendo innumerables fracturas desde su columna vertebral hasta costillas, clavícula, pierna derecha y pelvis. Una historia tan particular hizo que quisiera saber más y así descubrí que se trataba de la extraordinaria pintora mexicana Frida Kahlo.
Desde que conocí su obra se convirtió en mi artista preferida, y cuando leí su apasionante historia, en una de mis ídolas, como llamo a las mujeres que han marcado mi vida con su ejemplo, pensamiento o trayectoria y a las que admiro por su coraje, su capacidad de romper esquemas, de ir contra lo establecido. Además de su activismo político quedé sorprendida al enterarme de la apasionada, intensa y tormentosa relación que mantuvo con el pintor y muralista mexicano Diego Rivera, con quien se casó dos veces, y cuya unión fue calificada por la madre de Frida como la de un elefante con una paloma. Me encanta la ironía y honestidad total con que en algunos de sus escritos le expresa a Diego sus sentimientos:
Admiro el arte de la pintura como medio de expresión visual, y la maestría de grandes artistas como Velázquez, Sorolla, Caravaggio, Tintoretto, pero desde el primer momento lo que más me conmovió, atrajo y sedujo de las obras de Kahlo es que en su gran mayoría reflejan su interior, sus sentimientos, su dolor, su sentirse dividida, tal y como lo expresa de manera magnífica en el cuadro Las dos Fridas. Ella pintaba lo que tenía y sentía por dentro.
La casi totalidad de su producción artística me encanta, pero mis pinturas favoritas son La columna rota, Diego y yo y El amoroso abrazo de la tierra. Soñaba con asistir a alguna muestra dedicada a su obra, aunque pensaba que para ello tendría que ir a México, amén de que al ser una artista relativamente contemporánea muchas de sus creaciones pertenecen a colecciones privadas.
El Mudec
Cuál sería mi sorpresa cuando a fines del año 2017 me enteré de que el Mudec, Museo de las Culturas de Milán, tendría a partir de febrero del 2018 una exposición de, como lo describe el prospecto del evento: «La artista mexicana más famosa y aclamada del mundo con más de 200 obras entre pinturas, diseños y fotografías». La muestra iniciaba el 1 de febrero y conseguí mi tiquete para el día 6.
Ingresé a la exposición como si de un santuario se tratase. Recorrí cada sala, contemplé cada obra con admiración reverente. Allí estaban mis favoritas. No podía creerlo. Permitían tomar fotografías sin flash así que creé mi propia pinacoteca, no solo con las pinturas sino con poemas, cartas y escritos, la mayoría de los cuales mostraban la relación de amor – dolor que la unió a Diego Rivera desde que lo conoció con apenas 20 años, y a pesar de los 21 años que los diferenciaban, hasta el día de su muerte.
Uno de los poemas que formaba parte de la muestra es el siguiente:
Traducción al español
Diego principio
Diego constructor
Diego mi bebé
Diego mi novio
Diego pintor
Diego mi amante
Diego «mi marido»
Diego mi amigo
Diego mi madre
Diego mi padre
Diego mi hijo
Diego yo
Diego universo
Diversidad en la unidad
¿Por qué lo llamo mi Diego?
No lo ha sido nunca, ni lo será jamás.
Se pertenece a sí mismo.
Admiro profundamente a Frida Kahlo, tanto a la artista como a la mujer, por su coraje, honestidad y transparencia para desnudar su alma a través de su obra y sus palabras; por permitirse mostrar su dolor, no solo físico sino emocional, reconocer su humanidad, admitir sus miedos, su fragilidad. A lo largo de mi vida he podido observar que para el común esto no es solo algo que sorprende, sino que en muchos casos asusta e incluso es causa de juicio y descalificación. Nos han enseñado a negar, esconder los sentimientos, las emociones, las pasiones. Son «cosas» de las que no se habla. Mostrar nuestra vulnerabilidad no es «políticamente correcto».
A mí me ha tomado medio siglo darme algunos de estos permisos. Me ha costado permitirme ser auténtica, ser simplemente Alexandra la mujer, más allá de la hija de…, la esposa de…, la mamá de… Viví disociada de mí misma buscando hacer lo correcto, encajar en el molde. Por fortuna la vida misma se encargó de llevarme a un punto en el que he tenido que detenerme y tomar conciencia de la necesidad imperiosa de reconectar conmigo misma, con mi yo más íntimo. Sé que este proceso es un camino, no una meta, y aquí voy, empezando a dar mis primeros pasos por este sendero.
Febrero 20/2018