Álbum Amor es…
De la tienda en el garaje de casa al álbum que marcó un antes y un después: figuritas tiernas, una visión irreal del amor, y un cromo nuevo que aún estoy aprendiendo a completar.
En el año 1974, mi madre, digna heredera de mi abuelo B.S. quien siempre fue un exitoso comerciante, abrió una tienda de abarrotes en el garaje de nuestra casa. Era muy grande y completa. Se llamaba Tom Tit Tot (versión británica de un clásico cuento infantil alemán). Contaba con vitrinas de vidrio de varios niveles (donde se exhibían dulces, chupetas y chocolatinas), una enorme nevera donde se conservaban bebidas gaseosas, leche, quesos, jamones, carnes, frutas y verduras, y un congelador para el hielo, paletas y helados. En las estanterías metálicas del fondo del garaje se almacenaban conservas en lata, víveres y licores. Contaba con una enorme greca para hacer café, un mueble donde se guardaban platos, pocillos y vasos y un lavaplatos.
En la pared de la derecha se instaló una larga barra de madera, frente a la cual había cinco o seis butacos altos para que los clientes pudiesen degustar directamente allí las bebidas o comidas que hubiesen adquirido. En la pared del lado izquierdo se extendían tres líneas de cordón donde se colgaban las revistas de moda (Buenhogar, Vanidades, Cosmopolitan, Ideas para el Hogar) y los álbumes de figuritas del momento. Para el año 1975 el álbum que estaba en pleno furor y que sin duda marcó un antes y un después fue el álbum Amor es…
Los álbumes y sobres con los cromos se vendían como pan caliente y se agotaban en pocas horas.
Kim Casali
Muchos años después encontré en algún artículo la historia que le dio origen. A finales de los años 60, Kim Casali, una neozelandesa, dibujó a mano unas figuritas que representaban una pareja y que se convertirían en los cromos del álbum. La autora hacía estos dibujitos para enviárselos como notas a su novio, quien luego se convirtió en su esposo, expresando la ternura del amor cotidiano. En el año 1970 se publicó el primer dibujo y a partir de entonces estas figuritas se convirtieron en un éxito mundial. La autora de Amor Es… murió en 1997; desde entonces su hijo dibuja el cómic en nombre de su madre.
Las figuras centrales son dos muñequitos desnudos, Él y Ella, que siempre están expresando su amor con tiernos mensajes:
«Amor es… sentarme a tu lado a contemplar la luna». «Amor es… ir con él en bicicleta para que pierda peso». «Amor es… despertarle para contarle una pesadilla».
Aún conservo el álbum original. En aquel tiempo cada uno de los miembros de mi familia tenía el suyo propio, aunque el único que llegó a estar casi lleno fue el de mi madre, al que le quedaron faltando tres cromos de los más de trescientos que lo conformaban. Eran realmente unas figuritas muy monas y tiernas y de hecho el álbum se ha reeditado en el mundo entero en varias oportunidades y a lo largo de varias generaciones.
Una visión irreal del amor
Hoy en día, estas figuritas son para mí simplemente un recuerdo nostálgico de mi infancia y principios de la adolescencia, pero sin lugar a dudas, estos edulcorados mensajes, amén de los cuentos de hadas, novelas de Corín Tellado (la revista Vanidades incluía una en cada ejemplar), las telenovelas con mayor audiencia (Esmeralda, Muchacha italiana viene a casarse, Simplemente María), la literatura romántica que yo leía con fruición, los boleros, baladas y música romántica, me llevaron a tener una visión bastante «irreal» del amor y ni qué decir de la relación de pareja.
Creo que al igual que para mí, para muchas mujeres y hombres esa visión idílica nos ha pasado factura en nuestras relaciones. Luego de casi cuarenta años al lado de mi marido, de todos los subes y bajas que implica la convivencia, la creación de una familia, los avatares de la vida, el paso de los años, desearía que se hubiesen incluido algunos cromos más cercanos a la realidad, a la toma de conciencia de que lo verdaderamente valioso es la aceptación del otro tal y como es y no como yo deseaba o soñaba que fuera.
Como parte de la educación básica debería incluirse el suministrar herramientas que nos enseñen a construir relaciones sanas, justas, equitativas, reales, verdaderamente amorosas.
Aprovechando la IA creé mi propia figurita:
Sigo trabajando en ello.
Agosto 18/2022