Los Ángeles de Charlie
Mi hermano Diego, Dieguito, Charlie: de la cunita moisés a mi ángel. Una memoria de fraternidad, de una serie de los setenta y de un amor que no ha dejado de crecer.
Mi hermano menor, Diego Fernando, nació cuando yo tenía siete años. No recuerdo a mi madre embarazada. Remotamente la veo con un traje azul cielo y luego en casa amamantando al bebé. Lo que resultó inolvidable para mí con la llegada de mi hermanito a nuestro hogar, fue la emoción de ver realizado un sueño. Un bebé de carne y hueso a quien podía cuidar, consentir, alzar, abrazar. De inmediato se convirtió en mi muñeco preferido. Me enamoré de él desde el primer momento. Lo recuerdo en su cunita moisés llena de encajes y boleros. Veinte años después mi madre elaboró una igual para mi primer hijo.
Era feliz consintiéndolo, arrullándolo mientras lo paseaba por el largo corredor de nuestra casa, a fin de que se durmiera y yo pudiese salir a jugar con mis amigas de la vecindad. Siempre fue el consentido de nuestros padres (como todo hijo menor). Hoy en día a sus cincuenta y cuatro años papá lo sigue llamando Dieguito.
Hacia finales de los años 70 en la televisión colombiana se comenzó a transmitir la serie Los Ángeles de Charlie. Se trataba de una producción estadounidense en donde tres mujeres expolicías trabajaban en una agencia de detectives dirigida por Charles Townsend, alias «Charlie».
Cada episodio iniciaba de la misma manera:
Había una vez, tres muchachitas que fueron a la academia de Policía. Les asignaron misiones muy peligrosas. Pero yo las aparté de todo aquello y ahora trabajan para mí; mi nombre es Charlie.
La serie tuvo cinco temporadas y fue muy exitosa. En el reparto inicial los «ángeles» tenían los nombres de Sabrina (Kate Jackson), Jill (Farrah Fawcett) y Kelly (Jaclyn Smith). Para la segunda temporada Jill fue reemplazada por Kris (Cheryl Ladd).
Por aquel entonces mi hermana y yo nos encontrábamos en plena adolescencia y nuestro hermanito en su infancia. Debido a la gran diferencia de edad entre él y nuestro hermano mayor, casi una década, no tuvieron una relación cercana de juegos o fraternidad. En este sentido Diego siempre estuvo más cerca de nosotras dos y no sé en qué momento se convirtió en Charlie y nosotras en sus ángeles.
A manera de juego comenzamos a llamarnos con el nombre del personaje de la serie que representábamos: él por supuesto «Charlie», yo «Kris» y mi hermana «Kelly». Nos acostumbramos tanto a llamarnos así que en alguna ocasión un amigo de mi padre le comentó: qué nombres tan raros tienen tus hijos.
El llamarnos entre nosotros de esta manera generó y genera confusión en la familia, amigos y conocidos. Siempre lo llamo Charlie, así que muchos me preguntan, le preguntan: ¿Te llamas Diego Carlos, Carlos Diego? A los Carlos es común en Colombia llamarlos Charlie.
He sido desde siempre una persona que guarda y conserva dibujos, detalles, carticas, que me han regalado familiares o amigos y que conforman el tesoro que he recogido en el camino de la vida. Dentro de ellos tengo algunos de los dibujos que me hizo el pequeño Charlie durante su infancia, y la letra de una canción que escribió para mí en su adolescencia. Está escrita a mano en papel pergamino de manera muy cuidadosa y elaborada. No me es posible precisar en qué año me la regaló, pero ahora al preparar este post para mi blog, resulta ser una hermosa coincidencia su título y su primera estrofa:
Hoy es tu gran día
Has soñado con esto años, noches, días,
Has luchado y por fin, hoy es tu gran día.
El mundo que tardó tanto en recibirte,
Hoy se abre a tus pies, para que domines.
La niña soñadora que eras, solo planes,
Ya es una mujer que va adelante.
La meta borrosa hoy la toca tu mano,
Y al ver tu ejemplo,
Me alegro aún más de ser tu hermano.
Con el paso del tiempo, al enfrentar cada uno de nosotros su propio camino, cambiaron nuestros roles y es Charlie quien se convirtió para mí en un ángel. Hoy en día así lo siento y lo expreso, es un hombre con quien puedo contar y en quien he podido apoyarme en los momentos más difíciles y dolorosos de mi vida. Pasó de ser mi hermano menor a mi bastión, mi refugio, mi lugar seguro.
Por fortuna la vida nos ha permitido, después de algunos años de separación geográfica, reencontrarnos, viajar juntos, compartir momentos únicos, inolvidables. Muchos lugares, países, ciudades, eventos.
De mi parte solo gracias infinitas, por tanto, por el amor que me da. Por sentirlo siempre conmigo de manera incondicional, por saber que siempre puedo contar con él. Mi ángel, mi Charlie.
Agosto 20/2026